viernes, 13 de abril de 2018

Más sobre el tesoro del Carambolo

El Tesoro del Carambolo recientemente ha sido objeto de dos trabajos científicos, aparte de que este conjunto de veintiuna piezas de adornos y joyas ornamentadas ha sido ampliamente investigado en los últimos sesenta años y sobre el que las principales teorías sugieren que fue hecho por los fenicios.

Desde que en 1958 un joven albañil que trabajaba en los terrenos de la Real Sociedad de Tiro de Pichón de Sevilla descubriera un brazalete de oro de veinticuatro quilates con más de 2.000 años de antigüedad, el hallazgo siempre ha estado rodeado de un aura de misterio que ha suscitado el interés de los investigadores.



Había disparatadas teorías que situaban el origen de estas piezas en la mítica Atlántida, pero ahora un grupo de investigadores ha determinado que el oro de estas piezas es de origen local y que probablemente fue extraído cerca de Sevilla y así los han publicado en el «Journal of Archaeological Science». La arqueólga Alicia Perea declara que la teoría de la conexión del Tesoro con la Atlántida es una completa locura y no tiene nada que ver con la arqueología o la investigación científica.

Por otro lado, recientemente un equipo de investigadores del Centro Nacional de Aceleradores, junto a miembros de la Universidad de Sevilla y de la Universidad de Extremadura, han estudiado once piezas del tesoro con un nuevo sistema portátil de microfluorescencia, que permite visualizar zonas muy pequeñas, como los detalles decorativos o las áreas de unión. Buscaban los métodos de soldadura y las técnicas de manufactura para averiguar si las joyas habían sido producidas por un orfebre o por varios y si el tesoro fue realizado por la población nativa o por artesanos de la cultura oriental fenicia. Han concluído que las piezas fueron fabricadas en un mismo taller, donde colaboraron distintos artesanos procedentes de ámbitos tecnológicos diferentes; tienen rasgos típicos tanto de la tecnología atlántica como de la fenicia.




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sábado, 31 de marzo de 2018

¿Cuándo se escribieron los Evangelios?

El Evangelio de Juan se piensa que fue escrito alrededor del año 90 (siglo I). El descubrimiento en Egipto del papiro LII (papiro Rylands), perteneciente a la última década del siglo I, o primera del s. II, donde aparece escrito un fragmento de Juan, lleva a concluir que el texto, como muy tarde, ya estaba ampliamente difundida en torno al año 90-100 d.C. Con todo, existen numerosas evidencias internas que, según algunos, apuntan a que la fecha de redacción debe situarse antes del año 70 d.C.

Los Evangelios sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas) están escritos con seguridad antes del año 70, dado que citan la profecía de Jesús sobre la destrucción del Templo, que tuvo lugar ese año, pero no el hecho mismo.

Por igual razón, los Hechos de los Apóstoles son escritos por Lucas en torno al año 60, cuando se separa de Pablo, o bien poco después.

Ahora bien, Lucas dedica los Hechos a Teófilo evocándole el Evangelio que ya le ha mandado. Luego el Evangelio de Lucas es como mínimo anterior al año 60.

Pero, a su vez, Lucas (como Mateo) bebe en Marcos, como se deduce de la crítica interna. Todo esto fue corroborado además por el famoso papiro 7Q5 de Qumrán, en el que el padre O’Callaghan identificó un texto de Marcos 6, 52-53.



Los papirólogos datan ese papiro en torno al año 50. Ahora bien la vasija en la que fueron hallados ese y otros papiros se cree que venía de Roma, esto es, no se trataría de una primera copia, sino de una copia del Evangelio procedente de Roma, donde ya circulaba. Por ello, no es descabellado pensar que el Evangelio de Marcos es anterior al año 50.








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lunes, 26 de marzo de 2018

La marcha de Gálvez a la conquista de Baton Rouge

Tras la declaración de la independencia el 4 de julio de 1776, el Congreso norteamericano, formado por representantes de las trece colonias rebeldes a Gran Bretaña, pidió ayuda a las cortes de Europa. Se desencadenó un conflicto internacional, una guerra global. De un lado, España, Francia, los Países Bajos y las colonias rebeldes de Norteamérica; del otro, Gran Bretaña y sus aliados alemanes.

Pero la primera victoria de España en este conflicto no sucedió en Europa, sino en América. Bernardo de Gálvez, desde su puesto de gobernador de Nueva Orleans, reunió un ejército improvisado y se adelantó a los británicos, atacando todos los puestos que sus tropas tenían aguas arriba del Mississipí. No tenía apenas más que un puñado de soldados: el Batallón de la Luisiana y algunos piquetes de regimientos. Gracias a sus excelentes dotes de mando y su don de gentes, consiguió que muchos franceses de la ciudad se unieran a las milicias.



Una vez reunidos tropas y pertrechos, Gálvez partía por fin de Nueva Orleans el 27 de agosto de 1779, al frente de un centenar de soldados regulares, 370 reclutas del Regimiento de Luisiana, 20 carabineros, 60 milicianos blancos, 80 afroamericanos libres y 8 voluntarios americanos que portaban la nueva bandera de los nacientes Estados Unidos. Por el río Mississippí subían las lanchas que transportaban los escasos pertrechos y una decena de cañones. Gálvez consiguió el primer ejército multirracial de Norteamérica: se unieron a sus fuerzas colonos alemanes y canadienses establecidos río arriba. Así reforzó la columna con 600 blancos y afroamericanos y 160 Indios chactás llegando a 1500 hombres.

Tras una penosa marcha por pantanos y bosques cerrados, la fuerza alcanzó los alrededores de Manchac y efectuó un ataque sorpresa contra Fort Manchac y capturaron una veintena de casacas rojas británicos. Continuó hacia Baton Rouge con sus fuerzas mediadas. Allí se encontraron con una fortificación de campaña con trece cañones y medio millar de soldados británicos y alemanes, reforzados con auxiliares negros y colonos. En tres horas había vencido.. Frente a las variopintas tropas españolas desfiló la guarnición superviviente, entregando sus armas y las banderas del Regimiento 16º Buckinghanshire.

Así fue la primera victoria terrestre de Gálvez contra los ingleses. Después vendrían La Mobila y Pensacola, otros capítulos de la gloria de España en Luisiana y Florida durante la guerra de la Independencia de los EE.UU.












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sábado, 17 de marzo de 2018

Un granadino se parece más a un santanderino que a un sevillano

En España han confluido multitud de culturas, lenguas y tradiciones, lo que provoca diferencias entre gentes de las distintas regiiones.

Por otro lado, si atendemos a la genética también existen muchas diferencias entre la población de una misma comunidad. Los granadinos, sin ir más lejos, se parecen más a los cántabros que a los sevillanos. Así lo determina un estudio sobre diferenciación genética, que demuestra que existen más parecidos genéticos en el eje Norte-Sur, que en el Este-Oeste. El estudio se debe a un equipo internacional encabezado por Clare Bycroft, de la Universidad de Oxford y se ha publicado en marzo de 2018 en la revista Biorxiv.

Para realizar esta investigación los científicos tuvieron en cuenta el recorrido que realizaron los antepasados españoles durante sus emigraciones a las grandes ciudades españolas. Concretamente, los investigadores analizaron el genoma de 1.413 individuos nacidos en los años 40, provenientes de todas las regiones españolas, para analizar la distancia genética entre ellos. Los resultados son realmente sorprendentes y no coinciden con el relato histórico que se ha ido transmitiendo durante los últimos años. No lo son tanto, sin embargo, si atendemos a la estructura sociodemográfica, la geografía y la política de las distintas regiones a lo largo de la historia.



Tal y como podemos observar en el mapa, existen cuatro grandes ejes verticales en España: el asturleonés-extremeño-suroeste, el cántabro-castellano-manchego-sudeste, el aragonés-valenciano y el catalán-balear. Además, se observa una pequeña zona bien diferenciada en el País Vasco y Navarra.

Según este estudio, las diferencias genéticas son muy pequeñas en la dirección norte-sur, algo que arroja mucha luz sobre la historia de la Reconquista, durante la cual se movió el territorio controlado por cristianos en el norte, de forma gradual, hacia el sur de la Península Ibérica desde mediados del siglo VIII.

En 1249, casi todo el territorio ibérico estaba bajo dominio cristiano, y la Guerra de Granada marca en 1492 el final del dominio musulmán. El mapa es una clara evidencia de la migración de los cristianos del norte a las nuevas regiones cristianas durante la Reconquista.

Aunque son muchos los factores que han influido en la creación de estos cuatro ejes, lo cierto es que se trata de un estudio muy ilustrador de lo que ha ido sucediendo en España a lo largo de su historia.







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domingo, 11 de marzo de 2018

Dos cuadros jerezanos de Luis Taffien

En el Diario de Jerez hoy ha aparecido este texto en forma de artículo:

Recientemente, dos curiosas e inéditas vistas de Jerez, pintadas en 1839, han sido vendidas en Inglaterra por una casa de antigüedades, exactamente por Thomas Coulborn&Sons. Ambas están descritas, firmadas y fechadas. Sin embargo desconocemos la identidad del comprador.





Las obras: Viña Domecq y Vista de Jerez de la Frontera

La que nos ofrece la vista panorámica de Jerez está pintada desde el techo de la finca, lo que sugiere que el artista recibió un encargo muy específico de alguien estrechamente relacionado con la casa.

La perspectiva nos permite ver las fachadas de las dos bodegas situadas en la actual calle de Méndez Núñez, así como parte de la catedral, San Miguel, en el lado izquierdo, y Santiago en el otro extremo.

La otra es una vista casi frontal de la casa residencial que Pedro Domecq Lembeye poseía a las afueras de Jerez, rodeada de viñedos. Ésta pertenecería a la familia hasta que su hermano, Juan Pedro, adquirió en 1855 lo que ahora se conoce como Palacio Domecq, mandado a construir por el marqués de Montana en 1778.

La primera fue pintada en febrero de 1839, y la segunda al mes siguiente, con unas dimensiones, sin marcos, de 84'5 x40'5 centímetros.

La casa parece ser que estaría situada en alguna de las lomas que rodeaban la ciudad por la zona Este, tal vez hacia Montealegre, donde se alcanzarían alturas superiores a los 70 metros, dando nombre a un antiguo y conocido pago de viñas.

Pedro Domecq Lembeye

Pedro Domecq Lembeye, nació en Usquian, Bajos Pirineos, en 1787. Era hijo de Juan de Domecq y Catalina Lembeye. Dicho de otro modo, era nieto de María Haurie, la hermana del fundador de la firma 'Juan Haurie y Sobrinos'.

Por su condición de noble, Pedro Domecq Lembeye había tenido que dejar Francia, junto con su familia, para huir de la persecución de los revolucionarios.

Muy joven, comenzó a trabajar en Londres, en 'Gordon, Murphy and Co.' para posteriormente constituir, en 1809, con John James Ruskin - padre de J. Ruskin, famoso filósofo y crítico de arte - y de Henry Telford, la sociedad 'Ruskin, Telford&Domecq', compradores de sherry y agentes exclusivos en Inglaterra de la firma instituida por su tío-abuelo.

En 1818, dos años después de su llegada a España, Pedro Domecq Lembeye firma la escritura por la cual adquiere de su tío, Juan Carlos Haurie, los derechos de la firma 'Juan Haurie y Sobrinos'. De esta forma, en 1822, funda la razón 'Pedro Domecq'.

Durante su gestión, la empresa se sitúa a la cabeza del comercio de los vinos de Jerez y adquiere una sólida estabilidad financiera. Trajo de Francia un revolucionario aparato rectificador para aguardientes de alta calidad, haciendo venir de París a Pedro Alegre para instalarlo en la zona conocida como Puerta de Rota.

El 12 de octubre de 1823 recibió la visita del rey Fernando VII, que lo nombraría, un año más tarde, 'Gentilhombre de Cámara', haciéndole proveedor suyo y concediéndole el privilegio de unir las Armas Reales a la Casa.

En 1814 se había casado en Londres con Diana de Lancaster, con la que tuvo cinco hijas, las cuales llegarían a casarse con la más refinada nobleza francesa. Con ello, las herederas se desligaron por completo de los negocios de su padre. Esta circunstancia le llevó a tomar la decisión de proponer a su hermano, Juan Pedro Domecq Lembeye, que se convirtiera en su colaborador, con una participación en la empresa.

Pedro Domecq Lembeye, que padecía de reuma, fallecería de forma accidental al caer en un barreño de agua hirviendo en 1839. El mismo año en el que se pintó las acuarelas.

Se sabe, a través de los escritos del hijo de su socio, el famoso crítico de arte John Ruskin, que en 1839 su padre estaba coleccionando activamente acuarelas. Si Ruskin o Telford tuvieron algo que ver con el encargo de estas obras no está claro, pero sí se sabe que fueron remitidas muy rápidamente al Reino Unido, con sus marcos originales de palisandro montados por una reputada tienda de Aberdeen, activa por aquellos años.

El pintor

De Luis (o bien Luigi o Louis) Taffien, nacido en 1811, y fallecido en 1866, poco se sabe. Fue un pintor de paisajes que hablaba español con fluidez y que tuvo residencia en Nueva York y España.

Mientras estaba en Nueva York realizó el cuadro titulado El gran incendio de 1835 visto desde Brooklyn, Nueva York. Un gouache de tinta negra sobre grafito colocada en papel japonés que se encuentra en el Museo de la Ciudad de Nueva York.

También residió, hacia 1849, en Malta.

En la página http://www.coulborn.com aparece el siguiente texto (en inglés):

Bodycolour on paper laid on canvas.

Both in original frames with gilt slips under glass.

Dimensions (without frames): 16 inches (40.5cm) x 33.25 inches (84.5cm) (2)

‘Viña Domecq’: signed, inscribed and dated: ‘Jerez Marzo 1839’ – lower right.

Vista de Jerez de la Frontera’: signed, inscribed and dated: ‘Pintò y dibujò Jerez Febro 1839’ – lower right.

The Compositions: The main house depicted in the first watercolour is thought to have been the residence of Pedro Domecq Lembeye. It was the main Domecq residence in Jerez until Pedro’s brother, Juan bought what is now known as the “Palacio Domecq” from the Marques de Montana in 1855. The house was situated on land just outside the ancient city walls which is still used by Bodegas Pedro Domecq for the production of sherry. The view of Jerez in the second watercolour is painted from the roof of the house, suggesting that the artist was given a very specific commission by someone closely connected to the house.

Ruskin, Telford & Domecq: In 1808 the young Pedro Domecq Lembeye was working in London for the wine and sherry importers Gordon, Murphy & Co, and together with the Head Clerk, John James Ruskin, (and Henry Telford), founded the business Ruskin, Telford and Domecq. Domecq died prematurely in an accident in 1839, the same year that these watercolours were painted. It is known, through the writings of his son the famous art critic John Ruskin, that by 1839 John James Ruskin was actively collecting watercolours.

Whether Ruskin or Telford had anything to do with the commissioning of these watercolours in the year of their Spanish friend and partner’s untimely death is unclear, but the works were very quickly back in the United Kingdom which we know because they remain in their original rosewood frames which were supplied by Gifford & Mair of 163 Union Street, Aberdeen (who were active through 1839-41).

Jerez de la Frontera: Jerez de la Frontera, often called Jerez, is a city in the province of Cadiz, in the Andalusia region in southwest Spain. Jerez’s old quarter surrounds the Alcázar de Jerez, a Moorish fortress founded in the 11th Century. The Royal Andalusian School of Equestrian Art is a famed riding school with horse shows and a carriage museum. The city is also known for flamenco music and sherry production in the so-called ‘Sherry Triangle’ lying to the west.

Luis Taffien (1811-1866): Also spelt ‘Lewis’ or ‘Louis’, little is known of Taffien. He was a landscape painter who spoke fluent Spanish and who travelled to New York and Spain. In 1849, Taffien lived at 209 Strada Forni, Valletta, Malta. Whilst in New York, he produced a painting entitled ‘The Great Fire of 1835 As Seen from Brooklyn, New York’, a gouache and black ink over graphite on paper, laid on Japanese paper, which is housed in the Museum of the City of New York (29.100.24971835).

Measurements

Width: 33.25 inches (84.5 cm)Height: 16 inches (40.5 cm)
Provenance

Private Collection, Scotland, since 1840 (Originally framed in Scotland). Sold Christies, 15th March 1996, lot 142. Private Collection.

Como traducción del texto en inglés me atrevo a proponer la que sigue:

Bodycolour en papel sobre lienzo.

Ambos en marcos originales con resbalones dorados debajo del vidrio.

Dimensiones (sin marcos): 16 pulgadas (40.5cm) x 33.25 pulgadas (84.5cm) (2)

'Viña Domecq': firmado, inscrito y fechado: 'Jerez Marzo 1839' - abajo a la derecha.

Vista de Jerez de la Frontera: firmado, inscrito y fechado: 'Pintò y dibujò Jerez Febro 1839' - abajo a la derecha.

Las composiciones: La casa principal representada en la primera acuarela se cree que fue la residencia de Pedro Domecq Lembeye. Era la residencia principal de Domecq en Jerez hasta que el hermano de Pedro, Juan compró lo que ahora se conoce como el "Palacio Domecq" del Marqués de Montana en 1855. La casa estaba situada en un terreno a las afueras de las murallas de la ciudad que todavía usan Bodegas Pedro Domecq para la producción de jerez. La vista de Jerez en la segunda acuarela está pintada desde el techo de la casa, lo que sugiere que el artista recibió una comisión muy específica de alguien estrechamente relacionado con la casa.

Ruskin, Telford y Domecq: en 1808 el joven Pedro Domecq Lembeye trabajaba en Londres para los importadores de vinos y jerez Gordon, Murphy & Co, y junto con el secretario, John James Ruskin (y Henry Telford), fundaron el negocio Ruskin , Telford y Domecq. Domecq murió prematuramente en un accidente en 1839, el mismo año en que se pintaron estas acuarelas. Se sabe, a través de los escritos de su hijo el famoso crítico de arte John Ruskin, que en 1839 John James Ruskin estaba coleccionando activamente acuarelas.

Si Ruskin o Telford tuvieron algo que ver con la puesta en marcha de estas acuarelas en el año de la muerte prematura de su amigo y compañero español no está claro, pero las obras fueron muy rápidamente en el Reino Unido, que sabemos porque permanecen en sus marcos originales de palisandro que fueron suministrados por Gifford & Mair de 163 Union Street, Aberdeen (que estuvieron activos durante 1839-41).

Jerez de la Frontera: Jerez de la Frontera, a menudo llamada Jerez, es una ciudad en la provincia de Cádiz, en la región de Andalucía, en el suroeste de España. El casco antiguo de Jerez rodea el Alcázar de Jerez, una fortaleza morisca fundada en el siglo XI. La Real Escuela Andaluza de Arte Ecuestre es una famosa escuela de equitación con espectáculos de caballos y un museo del carruaje. La ciudad también es conocida por la música flamenca y la producción de jerez en el llamado 'Triángulo de Jerez' que se extiende hacia el oeste.

Luis Taffien (1811-1866): También se deletrea 'Lewis' o 'Louis', poco se sabe de Taffien. Fue un pintor de paisajes que hablaba español con fluidez y que viajó a Nueva York y España. En 1849, Taffien vivió en 209 Strada Forni, Valletta, Malta. Mientras estaba en Nueva York, produjo una pintura titulada "El gran incendio de 1835 visto desde Brooklyn, Nueva York", un gouache y tinta negra sobre grafito sobre papel, colocada en papel japonés, que se encuentra en el Museo de la Ciudad de Nueva York (29.100.24971835).

Mediciones

Ancho: 33.25 pulgadas (84.5 cm) Altura: 16 pulgadas (40.5 cm)
Procedencia

Colección privada, Escocia, desde 1840 (Originalmente enmarcada en Escocia). Sold Christies, 15 de marzo de 1996, lote 142. Colección privada.





El lector puede comprobar las diferencias y semejanzas entre el artículo "periodístico" y la web de la casa de antigüedades.












sábado, 3 de marzo de 2018

El PIB de 2017

La economía española registó en 2017 un crecimiento del 3,1%, tasa de crecimiento coincidente con la publicadas en la estimación avance del PIB el día 30 de enero, ha confirmado el Instituto Nacional de Estadística (INE). Los dos grandes motores del crecimiento en 2017 fueron el consumo y la inversión. Ha habido una mayor aportación de la demanda nacional y una menor contribución de la demanda externa. Son dos décimas menos que en 2016. Así, España acumula tres ejercicios creciendo por encima del 3%. La secretaria de Estado de Economía, Irene Garrido, ha asegurado que el crecimiento interanual evidencia el dinamismo y la robustez de la economía española.

Como resultado de la agregación de las estimaciones correspondientes a los cuatro trimestres del año 2017, el
PIB a precios corrientes se sitúa en 1.163.662 millones de euros, lo que supone una variación en términos nominales del 4,0% y, en términos de volumen, del 3,1% respecto al año 2016.

En términos anuales, el empleo aumenta a un ritmo del 2,9%, lo que supone un incremento de aproximadamente 506 mil puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo en un año. Este comportamiento, junto con la variación experimentada por la jornada media asociada, da como resultado un crecimiento de una décima en la tasa anual de las horas efectivamente trabajadas (del 1,8% al 1,9%).

En lo que respecta a las rentas, la remuneración de los asalariados creció el 3,3%.


























sábado, 24 de febrero de 2018

El arte de los neandertales

Una mano en negativo, unas concentraciones de color alargadas y pseudo-circulares, y un signo lineal que forma una especie de escalera en las paredes de la roca. Estos trazos toscos y primitivos creados con ocre son, según una asombrosa investigación publicada en la revista «Science», las muestras de arte rupestre más antiguas del mundo. Han sido encontradas en tres cuevas españolas -La Pasiega en Cantabria, Maltravieso en Cáceres y Ardales en Málaga- y tienen al menos 64.000 años, por lo que no pueden ser atribuidas al Homo sapiens, la especie a la que todos pertenecemos. Sus verdaderos autores, dicen los investigadores, deben ser por fuerza neandertales, nuestros primos inteligentes, que en esa época eran los únicos que habitaban Europa. Todavía faltaban 20.000 años para que llegáramos nosotros.



Tres manos en la cueva de Maltravieso. La de origen neandertal, en el centro.

«No hay duda, no pueden ser otros», asegura Marcos García, profesor de la Universidad Isabel I de Burgos y miembro del equipo internacional que ha datado las pinturas. Los hallazgos suponen la primera evidencia clara de que esos homínidos extintos dejaron su huella voluntaria en las paredes y sugiere, una vez más, que lejos de ser unas bestias torpes y estúpidas, eran unos seres sofisticados que poseían una capacidad cognitiva, simbólica y artística similar a la nuestra.

Los investigadores, dirigidos por la Universidad de Southampton (Inglaterra) y el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva (Leipzig, Alemania), utilizaron una técnica de vanguardia llamada Uranio-Torio para datar la calcita situada justo por encima y por debajo de las pinturas, lo que indica su antigüedad mínima o máxima. El método de radiocarbono tuvo que ser descartado, ya que no llega más allá de los 40.000 años y solo puede emplearse con materias orgánicas. Precisamente, hasta ahora las reclamaciones de un posible origen neandertal del arte rupestre se habían visto obstaculizadas por la imprecisión de la datación y atribuido enteramente a humanos anatómicamente modernos. Esta posibilidad incluso llegó a contemplarse en Altamira, el templo del arte rupestre por excelencia.

Símbolos de grupo

En La Pasiega, los investigadores encontraron unos símbolos de carácter lineal en forma de escalera, dos líneas verticales con otras horizontales realizadas «con un pincel sencillo o con los dedos», explica García. Las concentraciones alargadas o pseudo-elipsoidales de la cueva malagueña son también una aplicación de color, y para las manos de Maltravieso (hay varias pero solo en una ha sido posible determinar su origen neandertal) se empleó una especie de aerógrafo rudimentario, unos huesos de ave o similar con los que se proyecta el pigmento contra la pared al soplar por el mismo. Todos los motivos son muy simples y se llevaron a cabo con ocre, lo que les da un particular tono rojizo.



La escalera de La Pasiega

«No sabemos qué representan, pero sí sabemos que son símbolos, parte de un lenguaje gráfico que posiblemente les identificaba como grupo y facilitaba la cohesión», explica el arqueólogo. En cuanto a si se puede considerar arte, posiblemente sea el punto más controvertido del estudio. Su creación debía implicar un comportamiento tan sofisticado como la elección de un lugar, la planificación de la fuente de luz y la mezcla de pigmentos. Desde la Universidad de Southampton hablan sin tapujos de neandertales «artistas» y los del Max Planck se refieren a los hallazgos como arte rupestre. «Es difícil decir si detrás de esas pinturas había un sentimiento estético, por lo que me gusta más hablar de simbolismo gráfico», apunta García. Sin embargo, no lo descarta, porque «los motivos no son casuales, se repiten en lugares distantes y hay un mensaje. Nadie cuestiona Altamira», dice.

Indistiguibles del hombre moderno

Lo que sí está claro es que estas pinturas demuestran una vez más la capacidad cognitiva de los neandertales, de los que también se sabe que, por ejemplo, enterraban a sus muertos, cocinaban y adornaban su cuerpo. «Los neandertales y los humanos modernos compartieron el pensamiento simbólico y debían de haber sido cognitivamente indistinguibles», concluye Joao Zilhão, de ICREA, Institución Catalana de Investigación y Estudios Avanzados. Por ese motivo, «en nuestra búsqueda de los orígenes de la cognición humana avanzada, debemos mirar más atrás en el tiempo, hace más de medio millón de años, al ancestro común de los neandertales y los humanos modernos».



Pigmento rojo en la cueva de Ardales; muchas áreas de esta formación de estalagmitas fueron pintadas por neandertales en al menos dos episodios, uno hace más de 65.000 años y otro hace unos 45.000 años. Imagen mejorada de una mano neandertal de 66.000 años de antigüedad prácticamente cubierta de calcita en la cueva de Maltravieso.

Reservar las capacidades simbólicas y de abstracción al Homo sapiens es, para los investigadores, un completo error. La cuestión es fundamental, ya que la capacidad de los humanos primitivos para crear arte se considera como un hito evolutivo íntimamente relacionado con el desarrollo del lenguaje y nuestra capacidad de formar y vivir en sociedades complejas. «Me gustaría ver la expresión en algunas caras mientras leen los periódicos», confiesa Zilhão, quien lleva años reivindicando la capacidad mental de los neandertales, en un artículo que se publica junto al estudio en «Science».

En cuanto a si pueden aparecer más pinturas realizadas por neandertales, Marcos García dice estar «absolutamente convencido». «Buscamos en cuevas donde los paneles habían sido utilizados de manera reiterada y vimos que antes de los caballos, los bisontes o los ciervos se habían dibujado estos símbolos», afirma. «Si se miran más cuevas, aparecerán más, no solo en España, sino también en otros puntos de Europa». Algunos de los sitios interesantes donde echar un vistazo pueden ser, según el investigador, la cueva de la Peña de Candamo en Asturias, la del Castillo en Puente Viesgo (Cantabria) o la francesa de Merveilles.



La «escalera» de La Pasiega fue denominada «La Trampa» en 1913 por el prehistoriador Henri Breuil, que creyó que esa forma de «escalera» era un trampa con dos animales en su interior; esos dos animales no están datados, pero lo más probable es que sean posteriores.

El hallazgo de nuevos símbolos también decirnos si estos homínidos tenían un estilo propio de arte rupestre. De momento, todo lo que se ha descubierto tiene en común su simplicidad y la ausencia de formas figurativas desde el punto de vista de la construcción formal o cognitiva. Con un estilo definido o no, lo cierto es que los neandertales, que desaparecieron por causas aún sin aclarar hace unos 42.000 años, dejaron un legado mucho más rico de lo que jamás había podido sospecharse.

Conchas para adornar el cuerpo



Las conchas perforadas se encuentran en los sedimentos de la Cueva de los Aviones y datan de entre 115.000 y 120.0000 años.

En un estudio paralelo publicado en «Science Advances», algunos miembros del mismo equipo de investigadores anuncian el hallazgo de conchas marinas perforadas y coloreadas con pigmentos rojos y amarillos en la Cueva de los Aviones en Cartagena (Murcia). Dos de estos artefactos tienen al menos unos 115.000 años de antigüedad, una vez más, mucho más atrás en el tiempo que la presencia de los primeros humanos modernos en la región. Solo los neandertales pudieron ser sus creadores. Posiblemente, utilizaron estas conchas para adornar el cuerpo, por embellecerse, o como un elemento de identidad grupal, como ocurre en algunas tribus actuales. Este uso simbólico representa un momento crítico en la evolución humana. Hasta ahora, los primeros objetos de este tipo descubiertos por los científicos habían sido creados por Homo sapiens hace 92.000 años en África. Igual que ocurre con el arte rupestre, para los autores los nuevos hallazgos no dejan ninguna duda de que los neandertales compartían el pensamiento simbólico con los primeros humanos modernos. Por lo tanto, la capacidad de simbolismo pudo haberse heredado de un antepasado común y no lo aprendieron de los sapiens cuando estos llegaron a Europa.




















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