jueves, 28 de septiembre de 2006

Goya La Tauromaquia

Goya pintó también a un personaje navarro muy singular, Bernardo Alcalde Merino, más conocido por su nombre taurino, El Estudiante de Falces o El Licenciado de Falces. Bernardo nació en esta villa navarra en 1709, se dedicó al toreo durante su época de estudiante, de ahí su apodo. Llegó a tener una formación apreciable, ya que sus cartas y escritos están redactados con gran corrección.

Se sabe que toreó en Pamplona en los años 1736, 1740 y que en 1744 recibió 240 reales como pago por su actuación en San Fermín. Con el transcurso del tiempo se ordenó sacerdote pero siguió toreando en alguna ocasión, lo que le valió la amonestación de sus superiores eclesiásticos. Es probable que Goya, nacido en 1746, no le viese torear, pero habría oído hablar de él, pues sus faenas permanecían todavía vivas en la memoria de los aficionados que las habían presenciado

Este diestro navarro del siglo XVIII aparece citado por la mayoría de los tratadistas del toreo de la época (Moratín. Gomarusa, Tixera y Daza). Nicolás Fernández de Moratín habla de él en la Carta histórica sobre el origen y progresos de la fiesta de los toros en España, 1776, donde dice que "fue insigne (..) sin igual el diestrísimo licenciado de Falces".

Gomarusa en su Carta apologética, escrita en 1793, se refiere así a su manera de torear "este consumado profesor varió en extremo las suertes del arte e hizo ver muy palpablemente la infalibilidad de ellas. Hizo varias veces rendir al toro sin salir del recinto de un pequeño círculo, marcado por él mismo en la arena, sin desembozarse siquiera de la capa".

Goya le representa en la estampa número 14 de la Tauromaquia, serie de grabados que puso a la venta en el año 1816. En ella El Estudiante va envuelto en una capa larga, lleva sombrero y calza zapatos de hebilla. Está realizando el lance taurino que le caracterizaba, quebrar al toro sin quitarse el embozo.

José de la Tixera en Las fiestas de Toros, 1802, define al torero de Falces como "imponderablemente diestro, con singularidad en hacer recortes o cuarteos a los toros sin desembozarse de la capa. Con ella en la mano ejecutó difíciles y primorosas suertes, al estilo de su país. Saltaba los toros en la más rápida carrera con mucha facilidad, a todo lo que contribuía su extraordinaria ligereza".

Como refiere Tixera, El Estudiante practicaba la forma de torear característica del valle Medio del Ebro (Navarra, Aragón y La Rioja). Estos toreros burlaban la embestida del toro mediante quiebros y saltos acrobáticos. Formaban la llamada escuela navarroaragonesa, que junto con la andaluza eran las dos ramas más importantes del toreo en el siglo XVIII. Este tipo de toreo, en el que se unían el valor y agilidad, lo realizaban también el riojano Juanito Apiñani y el aragonés Martincho, cuyas faenas quedaron reflejadas en la Tauromaquia de Goya.

En la exposición del Museo del Prado se exhibe un grupo de estampas de la Tauromaquia, entre las que se encuentra la dedicada al Estudiante de Falces.