jueves, 27 de septiembre de 2012

En un jurado taurino






Hoy he participado, por primera vez en mi vida, en un jurado taurino.

Ha sido en el jurado de los premios que concede la Peña Taurina El Albero, de Conil, referidos a la temporada taurina (veraniega) de El Puerto de Santa María en el año 2012.

La reunión ha tenido lugar en la sede de la peña. En ella me han llamado la atención dos cosas.

La primera es que se admiten votos por correo. Me parece que el miembro de un jurado que manda un voto por correo falta el respeto a los demás miembros que se molestan en ir, sobre los cuales parecen adoptar una actitud de superioridad: "tú tienes que hacer acto de presencia y yo soy tan importante, que recurren a mí aunque no pueda ir". No se debería aceptar tal. Si alguien no puede acudir, pues que lo justifique y que no intervenga; la próxima vez acudirá. Si, por contra, no quiere acudir, pues que no se le invite más. La razón de la presencia física es que, para otorgar un premio, es posible, y conveniente, que surja el debate; de la discusión sale la luz. Si uno no está ¿cómo va a debatir? Otra cosa sería un jurado tipo Eurovisión, lo que no es el caso.



Otra cosa es que, durante el debate entre los presentes, se produjo un empate a votos entre dos nombres propuestos para uno de los premios. Votamos por segunda vez y volvió a salir empate. Entonces se decidió que el presidente, de la Peña y del jurado, ejerciera su voto de calidad, adjudicando el premio al candidato por el que había optado el presidente. Esta situación creo que no es la más deseada, pues puede dar lugar a suspicacias que perjudicarían el prestigio del premio. Se solucionaría fácilmente para la próxima ocasión nombrando como miembros del jurado a un número impar de miembros y realizando sucesivas votaciones eliminatorias hasta acabar en dos candidatos sin admitir abstenciones; el que se quiera abstener que se quede en casa y decida no participar en un jurado calificador.

Le haré llegar a la Peña estas dos reflexiones, por si quieren adoptarlas en las bases de su próxima convocatoria.

Los premiados, finalmente, han sido Pérez Mota, como triunfador de la temporada; Ángel Puerta, como mejor novillero, y Joselito Gutiérrez, como autor del mejor par de banderillas. Los premios a la mejor puya y a la mejor ganadería han sido declarados desiertos.

Hemos cerrado la reunión compartiendo una cena informal ofrecida por la peña.

He vuelto satisfecho a casa, con la emoción de la novedad en el cuerpo.








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